Un solo de danza que propone una reflexión sobre la búsqueda del éxito y la cultura del sacrificio. Inspirada en la épica del deporte y la estética de las carreras, se pregunta por qué en la disciplina de la danza existe una exigencia del cuerpo como máquina que no conoce límites. Una máquina que se computa en términos de productividad y no como terreno legítimo de disfrute y descanso. Reflexiona sobre estas temáticas desde una perspectiva contemporánea y, valiéndose del humor y la ironía, desmitifica los relatos de superación, preguntándose si el afán de gloria no es otra cosa que miedo al fracaso.